El choque entre Valencia y Elche en Mestalla estuvo marcado por la tensión y el descontento general. Desde antes del inicio del partido, cientos de aficionados se concentraron en la Avenida de Suecia para protestar contra la directiva y la propiedad, aunque la respuesta a la convocatoria no fue masiva.
Dentro del estadio, el ambiente tampoco mejoró. Los jugadores fueron recibidos con pitos tanto en su salida a calentar como durante el partido y, especialmente tras el gol del Elche, los abucheos se hicieron constantes. Las protestas señalaron al equipo y al entrenador con cánticos como «Corberán, dimisión», «jugadores mercenarios» o «esta camiseta no la merecéis».
El pitido final dio paso a una nueva protesta. Además de la pañolada y los cánticos contra jugadores, entrenador y Peter Lim, centenares de valencianistas regresaron a la Avenida de Suecia, frente a la puerta del palco presidencial, para seguir manifestando su enfado por la gestión y la situación deportiva del equipo. Los futbolistas abandonaron el estadio en autobús, en lugar de hacerlo en vehículos particulares, y fueron increpados por decenas de aficionados que permanecieron en los aledaños pasada la medianoche.