Un artículo de Aimar Vázquez publicado el 25
Fue un partido algo trabado en los primeros minutos, donde ninguno de los dos equipos lograba generar peligro. El Barbastro buscaba constantemente la espalda de la defensa del Mestalla. Guilabert, en el minuto 25, tuvo la mayor oportunidad del partido tras una recuperación de Fontanet: el extremo recortó a dos jugadores y, con la pierna derecha, rozó el palo de la portería rival.
Víctor Jr., en el minuto 30, volvió a probar al portero desde muy lejos, pero Rubén Cebollada atrapó sin dificultad. El Mestalla empezaba a ser superior, más seguro con balón, con mayor presencia en área contraria e intentando someter al Barbastro. Una primera parte en la que no ocurrió prácticamente nada y que incluso podría catalogarse de soporífera en el Antonio Puchades.
El inicio de la segunda parte mantenía el mismo guion que la primera, con un partido sin ocasiones claras. Angulo buscaba cambiar cosas con los cambios, pero el equipo no conseguía reaccionar, pese a mantener sin peligro a su rival. Panach evitaba la ocasión más clara del Barbastro tras tirarse en segada y taponar el disparo del delantero. En el minuto 68 llegó el gol de Mario Domínguez, que aprovechó un córner tras varios rechaces para poner el 1-0 en el marcador, lo que activaba al equipo. La alegría duraba poco, ya que tras un centro desde el costado derecho y un error de Pere Joan, el Barbastro ponía el partido en tablas.
Los goles fueron un espejismo de un cambio en el partido; después de eso, el encuentro volvió a su sintonía inicial y no ocurrió prácticamente nada. Angulo dio la instrucción de colgar balones al área para afrontar los últimos minutos del partido, lo que no dio resultado y el partido terminó en empate.