El Valencia CF cuenta ya con el visto bueno de la propiedad en Singapur para poner en marcha, desde ahora mismo, la herramienta que le permitirá aumentar su límite de coste de plantilla (LCPD) de cara al mercado de fichajes. Esta operación ya la anticipamos el pasado 19 de mayo desde la sede de LaLiga, cuando explicamos que el club planeaba cerrar el verano con un coste de plantilla similar al de temporadas anteriores —en torno a los 100 millones de euros—, después de que finalmente se fijara un límite de 95,6 millones.
Un aval que ya conocía LaLiga desde mayo
Desde mayo venimos contando que LaLiga era conocedora de que el Valencia disponía de esta vía para incrementar su margen económico: el aval de Peter Lim sobre los 35 millones de euros que el club le debe en concepto de préstamo.
El mecanismo funciona así: Lim avala ante LaLiga ese crédito de 35 millones y el Valencia comunica al organismo que, en la próxima Junta General de Accionistas, aprobará la capitalización de dicha deuda. El club no está obligado a capitalizar la totalidad del importe: podría optar por capitalizar una cantidad menor, por ejemplo 20 o 25 millones, que se repartiría entre las dos temporadas de aplicación a efectos del Fair Play Financiero.
Hasta 17,5 millones extra por temporada
La capitalización del crédito permitiría al Valencia aumentar su margen de Fair Play Financiero tanto en la temporada actual como en la siguiente, hasta un máximo de 17,5 millones de euros por curso. Si la cantidad capitalizada fuera inferior a los 35 millones totales, esa cifra se dividiría entre las dos temporadas: por ejemplo, si el club decidiera capitalizar 20 millones, dispondría de 10 millones adicionales en cada uno de los dos ejercicios.
En términos más técnicos, una vez Singapur determine el importe final que se capitaliza de esos 35 millones, el Fair Play se incrementará en un 50% de esa cantidad por cada una de las dos temporadas, con un tope del 80% de la cifra capitalizada, siempre condicionado a la validación de LaLiga.
Un punto de partida ajustado
El contexto no es menor. El Valencia afrontaba este mercado con un LCPD cercano a los 80 millones de euros, tras la desaparición de los 16,9 millones que la temporada anterior había aportado la operación con Atitlan, una circunstancia que venimos señalando desde septiembre.
Con la activación de esta herramienta —y siempre sujeta a la validación de LaLiga— el club pasaría a disponer de un margen mucho más amplio para operar en el mercado. El efecto más inmediato sería poder inscribir a los cuatro fichajes que a día de hoy siguen sin estarlo por falta de margen: De Haas, Dieng, Sato y Guido.
La incógnita: ¿coincidirá el margen con la inversión real?
Aquí está la principal reserva de esta noticia: una cosa es el margen que LaLiga autorice —cercano a los 100 millones si se aprueba la operación— y otra muy distinta es si esa cifra se traducirá en gasto real por parte de la propiedad. La gestión de Singapur ha tendido históricamente a mantenerse lejos del tope que le permite LaLiga, por lo que la disponibilidad de margen no garantiza por sí sola una inversión equivalente.
En este sentido, tanto el entrenador como la secretaría técnica han presionado en las últimas semanas para pedir un aumento de la inversión y «abrir el grifo», con el objetivo declarado de construir una plantilla capaz de pelear por una plaza europea.