Este miércoles 5 de marzo de 2025, Kiat Lim inicia oficialmente su mandato como presidente del Valencia CF en medio de un ambiente de total desconfianza por parte de la afición. Su llegada a la cúpula del club, que en su momento se vendió como una oportunidad de renovación dentro del entorno de Meriton Holdings, ha terminado por convertirse en una decepción más para el valencianismo.
Ayer, Lim visitó la ciudad deportiva, un acto previo a su nombramiento oficial, pero tras ello abandonó Valencia sin intención de quedarse. De hecho, no estará presente en Mestalla para el próximo partido frente al Real Valladolid, lo que refuerza la sensación de distanciamiento entre el club y su nuevo mandatario.
La situación institucional del Valencia sigue sumida en la incertidumbre. Tras la salida de Lay Hoon, Javier Solís ha quedado como Director General, mientras que la designación de Kiat Lim se percibe más como una estrategia de continuidad del modelo impuesto desde Singapur que como una verdadera apuesta por la regeneración del club.
En el último año, Lim ha dejado un reguero de falsas promesas y ha demostrado una evidente falta de compromiso con la entidad, lo que ha erosionado por completo su imagen. A pesar de haber recuperado cierta actividad en redes sociales en las últimas semanas con mensajes en clave valencianista, su lejanía del día a día del equipo y la falta de un proyecto claro hacen que su presidencia arranque con niveles de credibilidad nulos.
El nuevo presidente tiene por delante la difícil tarea de ganarse la confianza de una afición cansada de desilusiones y que exige hechos, no palabras. Su falta de presencia en la ciudad y su nula implicación hasta ahora no juegan a su favor. En sus manos está revertir la situación, aunque para muchos, su nombramiento es solo otra maniobra más de Meriton para prolongar la incertidumbre en el Valencia CF.