El Real Madrid se llevó de Mestalla una victoria poco brillante que le permite seguir peleando por el título de Liga. En un partido al que los madridistas llegaron con bajas sensibles como Vinícius o Bellingham, el Valencia CF fue incapaz de disparar a portería y generar peligro sobre Courtois, pese a que en defensa el equipo estuvo más contundente que en otras ocasiones.
Corberán planteó un encuentro de resistencia, replegado en su campo con una defensa de cinco y líneas muy juntas. Durante muchos minutos el plan funcionó y el Real Madrid apenas encontró espacios ni fluidez en la circulación del balón. Sin embargo, el paso de los minutos fue pasando factura al Valencia, que fue perdiendo solidez, lo que permitió al conjunto de Arbeloa ganar metros y comenzar a acercarse con peligro, con disparos de Mbappé y David Jiménez que obligaron a Dimitrievski a intervenir.
El choque llegó a la segunda mitad sin ocasiones claras para los valencianistas. Tan solo un disparo lejano de Unai Núñez fue lo más destacado en ataque, mientras que el Madrid tampoco logró encerrar al Valencia en su área. Aun así, el partido se rompió en el minuto 65, cuando Álvaro Carreras aprovechó una acción mal defendida para irrumpir desde la izquierda y batir a Dimitrievski con un disparo cruzado.
El gol desató los nervios en Mestalla, que pasó de la esperanza a la frustración en cuestión de minutos. Aunque el Valencia rozó el empate en una acción aislada, la falta de colmillo ofensivo volvió a condenar a los blanquinegros. Además, Corberán, que tardó en realizar los cambios y retiró del terreno de juego a Lucas Beltrán, despertó la ira del público, que pidió su dimisión en varias ocasiones.
Ya en el tiempo añadido, con el equipo volcado y la grada encendida contra su entrenador, Kylian Mbappé sentenció el encuentro al culminar una contra para el 0-2 definitivo. El triunfo hunde al Valencia en una situación crítica, cada vez más cerca del descenso y con un ambiente irrespirable en Mestalla que señala directamente al banquillo.