El Valencia CF vuelve a meterse en problemas. La derrota en Elche obliga al equipo de Carlos Corberán a cambiar el discurso y mirar de frente a la zona baja de la tabla. “El objetivo ahora mismo es sumar los puntos para garantizar estar el año que viene en Primera”, reconoció el técnico tras el encuentro. Un mensaje que refleja el giro de la situación: de no hablar de Europa hace apenas unas semanas a centrarse ahora en asegurar la salvación.
El conjunto valencianista cerrará la jornada 31 de LaLiga a tan solo tres puntos del descenso, en un contexto en el que los resultados de sus rivales directos no han acompañado. El Mallorca se impuso al Rayo Vallecano, el Sevilla sorprendió al Atlético de Madrid y el Alavés rescató un empate ante la Real Sociedad con un golazo de Lucas Boyé en el último suspiro. A ello se suma el triunfo del Elche, que recorta distancias y aprieta aún más la clasificación.
Las cifras recientes del Valencia son preocupantes. Tres derrotas en los últimos cinco partidos han provocado que el equipo pase, en apenas tres semanas, de rozar los puestos europeos a verse inmerso en la pelea por evitar el descenso. La situación se agrava si se tiene en cuenta el próximo compromiso liguero: una visita a Mallorca donde una derrota podría suponer un nuevo golpe, ya que los bermellones adelantarían al Valencia en la tabla. Además, en la siguiente jornada el Sevilla se medirá al Levante en otro duelo directo en la zona baja.
El calendario tampoco ofrece tregua. Tras el choque en Son Moix, el Valencia recibirá en Mestalla a Girona y Atlético de Madrid —que podría vivo en la Champions— y tendrá que visitar San Mamés antes de enfrentarse al Rayo Vallecano. En el tramo final, los de Corberán viajarán a Anoeta para medirse a la Real Sociedad y cerrarán la temporada en casa frente a un FC Barcelona que, salvo sorpresa mayúscula, llegará ya como campeón de Liga. Un escenario exigente que obliga al Valencia a reaccionar de inmediato si quiere evitar un final de curso dramático.