España sacó adelante un partido muy duro ante Uruguay (0-1) en un duelo marcado por la intensidad y las constantes interrupciones. Desde el pitido inicial, los uruguayos presionaron arriba y jugaron al límite, obligando a España a moverse en un escenario incómodo. En los primeros minutos, el conjunto de De la Fuente intentó asentarse con posesiones largas, aunque sin profundidad.
La primera ocasión clara llegó en el minuto 12, cuando un balón colgado al área generó dudas en la defensa española, pero el remate uruguayo salió desviado. España respondió poco después buscando a Lamine Yamal por banda, muy activo durante todo el primer tiempo pero sin acierto. Aun así, el partido se atascaba en el centro del campo, con muchas faltas y poco ritmo.
El momento clave llegó en el minuto 41. Tras una jugada por la derecha, Marcos Llorente puso un centro al área que acabó en los pies de Álex Baena. El centrocampista controló, se giró y sacó un disparo raso que no parecía peligroso, pero Muslera falló en su intervención y dejó pasar el balón al fondo de la red. Un error grave que rompió la igualdad antes del descanso.
En la segunda parte, Uruguay dio un paso adelante y tuvo su mejor opción en el minuto 52, tras una pérdida de España en salida que terminó con un remate dentro del área que no encontraron portería por poco. El partido se endureció aún más, con entradas fuertes y constantes protestas. España intentó aprovechar los espacios al contragolpe, aunque sin precisión en los últimos metros.
La ocasión para sentenciar llegó en el minuto 85, cuando Ferran Torres controló dentro del área y soltó un disparo potente que se estrelló en el larguero. Uruguay lo intentó hasta el final con balones largos y centros al área, pero España resistió y aseguró una victoria clave que le permite avanzar como primera de grupo tras un partido de sufrimiento y oficio.