El doctor valenciano Pascual Casañ, actualmente en el Johor Tigers de Malasia, analiza la situación de los servicios médicos del Valencia CF y valora el nombramiento de Toni Giner como nuevo jefe médico del club. Casañ recuerda sus años en la entidad, explica cómo se puede recuperar la confianza de un vestuario y aborda algunos de los problemas que han sucedido en la entidad en los últimos años.
¿Qué te parece el nombramiento de Toni Giner como jefe de los servicios médicos del Valencia?
Estuvimos cuatro años juntos. Cuando llegué al VCF era el jefe de los servicios médicos y Toni estaba en la Academia. Después, yo me quedé como responsable del primer equipo y Toni como responsable de la Academia. Cada uno era responsable de su área. Durante esos cuatro años la colaboración fue fantástica. Nuestra relación personal también ha sido muy buena. Profesionalmente, de Toni Giner no hay nada que decir: es un grande de la medicina deportiva de Valencia. No tiene discusión.
¿Qué tiene que tener un médico para ser un buen médico?
Lo que te define es que seas prudente. Cuando tú no llegas, busca ayuda donde sea. Cuando no llegas, no tengas ego. Dale el caso al que mejor hace eso y dile: “Cúramelo en diez días”. Ese es el secreto. La medicina es tan grande y tan amplia que tú no puedes tener todos los conocimientos. Es imposible. Puedes creer que sabes mucho, pero la realidad te demuestra que sabes poco. Si eres prudente, es lo mejor que puedes ser dentro de la medicina, y en la deportiva más todavía. Y Toni lo es.
¿Cómo se recupera la confianza de un vestuario que ha perdido la confianza en los médicos?
Se recupera con personalidad, con prudencia y con mucho tacto. Hay un problema real cuando un jugador piensa que tiene que acudir fuera del club para tratarse. El club debe controlar eso gestionando bien la patología y al jugador, con mucha humildad y mucha prudencia. No hay otro camino. Si un jugador tiene un problema muscular, por ejemplo, y quiere ir a otro sitio, puede hacerlo. Pero el club debe establecer los mecanismos para controlar el proceso y comprobar que el jugador cumple los plazos de recuperación.
¿Cómo viviste tu salida del Valencia?
Si es justo o no es justo es una valoración. Lo que puedo decir es que Toni y yo estuvimos cuatro años dando el callo, atendiendo todo lo que había que atender, con las lesiones en tiempo y forma y bajando el número de lesiones. De repente llegó un día el presidente y dijo: “Este es el jefe”. Para mí eso significó que todo lo que habíamos hecho durante cuatro años no servía para nada. Aguanté un año más por todos aquellos acontecimientos que sucedieron, pero la verdad es que no tenía ninguna gana de aguantar porque fue muy violento y muy desagradable.
¿Cómo se explica que jugadores de la primera plantilla pidieran que Pedro López Mateo no les tratara?
Lo vivo con tristeza. Yo he tenido lesiones con Guedes, con Coquelin, con Paulista, con Diakhaby y con muchos jugadores, y jamás tuve un problema con ellos. Con Cheryshev, por ejemplo, tuvimos una lesión que inicialmente parecía de sóleo. Fuimos a Barcelona a ver a un especialista y nos dijo que no era el sóleo. Cuando salimos le dije: “Cheri, me he equivocado. Estoy a tu disposición para lo que estimes oportuno”. Yo también me equivoco. El que no se equivoca es porque no hace nada. Creo que hay que quitarse el ego y, cuando te equivocas, pedir perdón y remediar en lo posible todo lo que puedas haber hecho mal.
¿En otros países se valora más a los departamentos médicos?
Lo que puedo decir es que aquí, en Johor, trabajamos con un presupuesto. El director técnico tiene una cantidad de dinero y con eso tiene que trabajar. Si esto es poco o mucho dependerá de las lesiones que tengas. Si tienes muchas lesiones, lógicamente el gasto sanitario se eleva. Una resonancia es cara, un TAC es caro y una hospitalización es cara. Si lo miras en el contexto global, en España se trabaja relativamente ajustado. Eso es cierto.
¿Una decisión como la de cambiar al jefe de los servicios médicos se toma por el número de lesiones?
Una decisión así no se toma en base a un solo concepto. Evidentemente, el médico no lesiona a los jugadores. Lo que se le puede pedir y se le debe pedir es que los cure, que los cure bien y que los cure rápido. Los jugadores no son máquinas. Nosotros estamos jugando cinco competiciones y tenemos un ritmo de dos o tres partidos por semana. Las rotaciones tienen que funcionar y, aun así, los jugadores se lesionan. El tema está en cómo gestionas esa lesión y en que no haya recaídas.
¿Qué debería hacer Toni Giner ahora?
Lo lógico sería que montase su equipo de confianza. Si no, está más vendido que Gladiator con los leones. Lo que no sé es qué disponibilidad tendrá el club para montar o no montar ese equipo y qué dinero puede tener, porque todo esto implica despidos, contrataciones y otros costes. Supongo que dependerá de lo que pueda hacer económicamente el club y de lo que le dejen hacer a Toni.
¿Consideras que el cambio puede ser positivo para el Valencia?
Todos sabéis que yo tuve mis diferencias con la persona que ha salido. Ahora ha habido un cambio y considero a Toni no solo capaz, sino muy capaz. Además, tiene otra característica: él ya ha trabajado con Braulio, que sabe quién es. No hay que explicarle a Braulio quién es Toni.
Si fueras jefe de los servicios médicos, ¿contarías con Toni Giner?
Sin duda. Además, me lo ha demostrado él. Lo considero no solo capaz, sino una persona que suma, no que resta. Una persona que suma.