Este 10 de enero se cumple un año exacto desde la reanudación oficial de las obras del Nou Mestalla, un hito histórico para el Valencia CF tras más de 15 años de parálisis, incertidumbre y descrédito institucional. Doce meses después, el balance desde el punto de vista constructivo es claro: las obras avanzan conforme a los plazos previstos, el cronograma técnico se está cumpliendo y, por primera vez en mucho tiempo, el proyecto parece irreversible.
La paradoja es evidente. Mientras el club consolida el que será el mayor proyecto no deportivo de su historia, el primer equipo vuelve a transitar por la zona baja de la clasificación, inmerso en otra temporada de sufrimiento y con la sensación de que, una vez más, la apuesta estructural no ha venido acompañada de un plan deportivo sólido.
Avances constructivos: un calendario que se cumple
La reanudación oficial de las obras se produjo el 10 de enero de 2025, con la presentación del proyecto definitivo y el reinicio de los trabajos en la parcela de la avenida de las Cortes Valencianas. Desde entonces, el desarrollo ha seguido una hoja de ruta clara y sin desviaciones relevantes.

Durante los primeros meses se acometió la adecuación de la parcela y, especialmente, un exhaustivo proceso de testeo, pruebas de durabilidad y conservación de la estructura de hormigón existente, una de las fases más delicadas del proyecto. Se llevaron a cabo trabajos de subsanamiento y puesta a punto que incluyeron refuerzos estructurales, tratamiento de grietas y fisuras, acondicionamiento de accesos y núcleos de escaleras, así como reparaciones en el graderío y en los pétalos de la grada superior.
Paralelamente, avanzaron los trabajos de arquitectura interior, la albañilería en plantas bajas y sótanos y la preparación de los elementos clave para la siguiente gran fase: la cubierta.

La gran cubierta, eje del proyecto
Uno de los hitos más relevantes de este primer año ha sido el inicio de los trabajos vinculados a la gran cubierta, tanto en obra como en fábrica. Parte de la estructura se está elaborando en instalaciones de Horta Coslada y en Alemania, lo que ha permitido optimizar tiempos y asegurar la complejidad técnica del diseño.
En diciembre de 2025 comenzó el montaje de la estructura de la cubierta y de los pilares exteriores, con la llegada de los primeros pilares de 38 metros de altura, instalados conforme al cronograma técnico. La obra se ha iniciado por la zona norte, donde se ubicará el terciario, con el objetivo de finalizarla cuanto antes y permitir que Atitlan pueda desarrollar las dos torres previstas, previsiblemente destinadas a uso hotelero.

Desde ese momento, la actividad en la parcela se ha intensificado notablemente: llegada constante de camiones, instalación de los pilares de la cubierta, montaje de los cajones del anillo estructural de compresión y de las torres de escaleras. La frecuencia logística ha aumentado de forma considerable y se mantendrá durante los próximos meses.
La siguiente fase arrancará en febrero de 2026, con el inicio de los trabajos de hormigón y el montaje de las escaleras exteriores. A lo largo de todo 2026 se avanzará también en la cubierta —cuya finalización está prevista para 2027— y en elementos como la fachada, albañilería de plantas superiores, carpintería de aluminio, metálica y de madera, revestimientos, cerrajería, impermeabilización, instalaciones y torres de acceso.
Sin sobrecostes y con estreno posible desde la primera jornada
Uno de los aspectos más relevantes en la última hora del proyecto es que no se han producido desviaciones económicas significativas. Existe una cuenta destinada a sobrecostes, pero no ha sido necesario activarla hasta el momento, un dato clave en un club marcado históricamente por los desmanes financieros.
Si el Valencia CF empezara la temporada de local en la 2027-28, el club podría estrenar el Nou Mestalla desde la primera jornada de Liga, sin necesidad de comenzar el campeonato como visitante.
El Nou Mestalla como motor económico
Más allá del hormigón, la clave del estadio será la capacidad de generar ingresos. El club ha diseñado un plan de negocio estructurado en diez verticales que abarcan toda la actividad no deportiva del estadio: aforo general, ticketing, hospitality, restauración, alquiler de locales comerciales, naming rights, tienda oficial, tour y museo, eventos corporativos y grandes eventos fuera de temporada.
El objetivo es convertir el Nou Mestalla en un generador de actividad los 365 días del año, con unas previsiones de ingresos que, según el feasibility study de CSL (brazo consultor de Legends), podrían situarse sobre los 80 millones de euros, tal y como desveló Tribuna Deportiva. Estas cifras fueron clave para cerrar la financiación con Goldman Sachs y permitirán amortizar el préstamo a 27 años.
En el apartado comercial, el Valencia ha cerrado alianzas con empresas especializadas en el sector: Legends Global para la comercialización del hospitality (más de 6.500 asientos, casi un 10% del aforo), Aramark para la restauración, Elevate para los naming rights, además de socios tecnológicos y estratégicos como Telefónica, Octopus Energy, Maxamaze, Daplast y Figueras Seating. En las próximas semanas se anunciarán nuevos acuerdos, especialmente en el ámbito tecnológico y gastronómico. Los acuerdos más relevantes será el naming right y la venta de las parcelas de Mestalla, que no se espera que se produzca en las próximas semanas y será un asunto más enfocado a finales de año o durante el propio 2027.
La idea es que a lo largo de este 2026 también se ponga en marcha la migración de abonos. En cuanto al calendario, entre septiembre y octubre de 2026 se llevará a cabo la agrupación de abonados. Posteriormente, entre noviembre de 2026 y mayo de 2027, se abrirá el proceso de elección de asientos mediante una herramienta 3D, que permitirá conocer la visibilidad del terreno de juego. La campaña de abonos está prevista para junio de 2027. Hay que decir que el orden de selección de los asientos se llevará a cabo por orden del número de abonado, directamente ligado a la antiguedad.
La otra cara: el abandono deportivo
Mientras el Nou Mestalla avanza sin sobresaltos, el Valencia CF vuelve a competir en la frontera del descenso, repitiendo un patrón que se ha cronificado en los últimos años. La sensación en el entorno es que el club ha fiado casi todo su futuro al estadio, confiando en que el nuevo motor económico solucione, a medio plazo, los problemas estructurales de la entidad.

El problema es que, mientras ese futuro llega, el presente deportivo se deteriora. Plantillas cortas, inversión mínima, objetivos de supervivencia y una desconexión creciente con una afición que observa cómo se construye un estadio de vanguardia para un equipo que compite sin ambición.
Un año después del reinicio de las obras, el Nou Mestalla es una realidad tangible. La gran incógnita sigue siendo la misma: qué Valencia CF jugará dentro de él.