El Valencia salió con intención de mandar desde el inicio, empujado por Mestalla y con presión alta sobre la salida del Rayo. Sin embargo, ese arranque intenso no se tradujo en ocasiones claras y el equipo empezó a precipitarse en la circulación. El primer aviso serio fue un disparo de Javi Guerra desde la frontal que se marchó desviado en el minuto 15, reflejo de un conjunto con más energía que precisión.
El Rayo fue ganando terreno poco a poco y se adueñó del centro del campo, encontrando superioridad en varias fases del juego. En el minuto 8 llegó la gran ocasión del partido hasta ese momento: penalti a favor de los madrileños, pero Nteka lo estrelló contra el poste. El Valencia respiró, aunque siguió sufriendo, y poco después Dimitrievski evitó el 0-2 en un mano a mano claro que sostuvo al equipo con vida.
Los de Íñigo Pérez encontraron el premio en el minuto 19, cuando Lejeune adelantó al Rayo con un remate de cabeza tras un saque de esquina. El Valencia acusó el golpe, pero consiguió reengancharse antes del descanso. En el minuto 39, una buena acción de Javi Guerra filtrando un pase permitió a Diego López empatar el partido dentro del área, devolviendo algo de equilibrio a un encuentro muy igualado pero con pocas ocasiones claras.
Tras el descanso, el ritmo cayó de forma evidente y el partido entró en una fase más espesa, con muchas interrupciones y escaso juego fluido. Corberán movió el banquillo con la entrada de Sadiq y Ramazani, y dando salida a Javi Guerra, una sustitución que Mestalla no entendió y silbó.
Por su parte, el Rayo también refrescó su ataque, pero ninguno consiguió romper el guion. En los minutos finales apenas hubo llegadas destacables, más allá de un cabezazo de Tárrega en el 90 que no encontró portería, dejando un empate que no contenta a nadie y mantiene la tensión por la permanencia.