El Valencia CF quiso salir a ganar en el Ramón Sánchez-Pizjuán y así lo hizo de forma contundente ante un Sevilla muy plano y repitiendo malas sensaciones. Los de Carlos Corberán se colocan con 35 puntos tras esta victoria y se alejan del descenso, situándose a solo tres del séptimo clasificado, una plaza que actualmente da acceso a competiciones europeas. Un golpe sobre la mesa tras la ridículo derrota en Oviedo y una reacción del equipo.
El partido comenzó muy accidentado y con un acercamiento peligroso por banda izquierda del Sevilla que detuvo Unai Núñez a la perfección. Tras esa llegada del conjunto hispalense, Gayà fue protagonista por dos golpes en la cabeza que provocaron su sustitución por conmoción cerebral, siendo trasladado al hospital para pasar las pruebas pertinentes, aunque no reviste gravedad y regresará con el resto de la expedición.
Con el paso de los minutos, el Valencia CF fue creciendo, bien plantado, ordenado y con las ideas muy claras. Empezó a pisar área rival con peligro, especialmente a partir del minuto 23, con un disparo de Guido que se marchó desviado tras una buena acción colectiva. Ramazani también avisó poco después, pero Vlachodimos evitó el primero.
El dominio valencianista se traducía en sensaciones cada vez más claras: presión alta efectiva, control en el centro del campo con Javi Guerra y Guido, y profundidad por bandas. El equipo de Corberán estaba siendo superior y solo faltaba el gol. Y llegó. Hugo Duro apareció para rematar de cabeza y poner el 0-1 tras una gran jugada combinativa, firmando su noveno tanto de la temporada en liga.
Lejos de conformarse, el Valencia siguió apretando y cerró una primera parte más que notable, la mejor como visitante en toda la temporada. Antes del descanso, Ramazani culminó una gran acción por banda derecha tras centro de Rioja para hacer el 0-2, reflejando la superioridad de un equipo que fue mejor en intensidad, orden y fútbol.
Con el estadio sevillista protestando contra sus dirigentes, el Valencia aprovechó el contexto para dominar el encuentro con autoridad. Tras el paso por vestuarios, el partido se volvió más plano y previsible. El Sevilla, a pesar de los cambios de Almeyda, fue incapaz de generar peligro real ante un Valencia sólido defensivamente.
El conjunto de Corberán supo gestionar el resultado, bajando el ritmo pero manteniendo el control. Aunque perdió presencia ofensiva con el paso de los minutos, nunca dio sensación de sufrir en exceso. Solo en el tramo final apareció Dimitrievski con una gran intervención en el descuento para mantener la portería a cero.
Con este resultado, el Valencia suma su tercera victoria a domicilio de la temporada y se coloca undécimo con 35 puntos, mirando ya de reojo a la zona europea. El próximo compromiso será ante el Celta de Vigo en Mestalla, donde buscará dar continuidad a esta buena dinámica.